Recuerdo una anécdota que contaba mi abuelita, que espero
inspire a los bisnietos a seguir siempre adelante y no dejarse intimidar.
Ella era una de las dos únicas mujeres en la Escuela Libre
de Medicina. Por cierto, a ambas les decían "Lucha", y vaya que
hacían honor a su nombre porque cómo las "bulleaban"
(molestaban) los compañeros, tal vez por ser guapas e inteligentes, o
simplemente por ser mujeres. Una vez, para mostrarle a mi abuelita que ese
no era lugar para ella, le pusieron en la bolsa de la bata el dedo de un
muerto. ¡Si! Le cortaron el dedo a un cadáver (que usan los estudiantes de
Medicina para aprender) y se lo dejaron para que se asustara. ¡Sí que se
asusto! Pero no lo suficiente como para salirse de la escuela. Siguió hasta
cuando quiso. No todos los compañeros eran malos, conoció también hombres de
bien y uno digno de ser amado. El amor fue lo único que la hizo dejar la
escuela, se salió pero para casarse con mi abuelito, para fortuna de todos los
que existimos gracias a ellos. Su amistad con la otra Lucha se mantuvo toda su
vida.
Así es que, hijos y sobrinos míos, sigamos el ejemplo de la
abuela/bisabuela: que las experiencias negativas no nos afecten, que sea
siempre el amor el que guíe nuestras decisiones y cuidemos nuestras amistades.
Susy


Que bonito!
ResponderEliminarComentario de Claudia
EliminarQué bonitos éramos si me acuerdo de ese día gratos recuerdos
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